- 22.06.2025
Pequeños actos de honestidad, grandes cambios
Recuerda una ocasión en la que respondiste a alguien con un poco más de honestidad de lo habitual. En mi caso, todo empezó de a poco: durante muchos años decía “¡Claro que te ayudo!” cuando mi madre llamaba con algún problema doméstico. Un día me retrasé y le dije: “Mamá, ahora estoy ocupado, ¿podrías tal vez intentar resolverlo tú misma?” Para mi sorpresa, en lugar de ofenderse, hubo una pausa y luego: “Bueno, supongo que puedo intentarlo yo misma”.
